Bandoneonista, arreglador y docente. Formado en el linaje de los grandes maestros del tango porteño — hoy lleva ese oficio a las milongas, al aula y al estudio de grabación.
Facundo Ortiz empezó en la guitarra a los 12 años con Antonio Bressi, y a los 14 encontró su instrumento definitivo: el bandoneón, de la mano de Marcos Madrigal. Desde entonces construyó una formación poco común, estudiando de manera directa con algunos de los nombres más importantes del tango contemporáneo.
Su bandoneón se escucha hoy en las milongas de Buenos Aires, en salas de grabación y en el aula, donde forma a la próxima generación de músicos.
Se inicia en la guitarra con Antonio Bressi.
Comienza a estudiar bandoneón con Marcos Madrigal.
Cátedra de Pablo Mainetti.
En paralelo, profundiza en orquestación y arreglos de tango para orquesta típica.
Se presenta con el conjunto Atropellada en salones como Canning, La Catedral de Almagro y la Confitería Ideal, entre otros.
Inicia estudios técnicos de perfeccionamiento sobre el instrumento.
Ingresa a la orquesta bajo la dirección del maestro Víctor Lavallén.
Se suma al staff docente de la institución.
El mismo año graba en Estudio Fort junto al portugués Da Silva, y participa como primer bandoneón y arreglador del disco de la Academia Tango Club con la Orquesta Típica La Maroma.
Se dedica a la enseñanza de manera particular, transmitiendo el oficio que heredó de sus propios maestros.
Toca junto a Gabriel Tissera, revisitando uno de los repertorios más íntimos y reverenciados del tango.
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